lunes, 19 de septiembre de 2011

RA Fest.-


Casi una cuadra de cola. Tres transformers gigantes en la puerta se sacaban fotos con los presentes y caminaban haciendo ruido. Más cerca de la puerta, dos cosplayers repartían sonrisas y programas desde sus puestos, cada una al lado de una gigantografía de Rebuild of Evangelion.  Se escuchaba música, pero imposible entender lo que decía la letra.

Teníamos anticipadas así que evitamos la cola. Finalmente veía en vivo el fenómeno que había venido estudiando hacía más de un mes… Y creo que todos los portales, todos los blogs, todos los coreanos, todos los adjetivos se quedaron cortos para describir esa mezcla entre perfume y emociones encontradas. Ojo, no necesariamente era una mezcla fascinante: a mis prejuicios se le sumó la presión de tener que conseguir testimonios del evento, y ahí fue cuando me quebré.

Contaba con muy poco tiempo para sentarme a cuestionar sus actitudes, sus disfraces de tafeta y lamé, su idioma tan particular… Así que me dediqué a observar desde casi una omnipresencia mental, un intento de objetividad. Estaba llena de herramientas para sumergirme en ese mundo y explorarlo a fondo, pero preferí dejar intacto el ecosistema, no alterarlo. Respetando nuestras diferencias, lo cerca que estábamos y lo lejos que nos sentíamos.



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¿Qué es lo que hay acá? Preguntó una curiosa vecina. Traía dos bolsas llenas de productos del súper, y ruleros en la cabeza.
-       -   “Una fiesta. Una fiesta Otaku” respondió Rei con orgullo.
-       -   “¿Y esos quiénes son?” insistió la señora, con el entrecejo fruncido.
-       -   Fanáticos del manga y del animé, es una fiesta que viene realizándose hace…
-       -    Ah, ya sé… Una manga ‘e locos.

La señora huyó, espantada.