“Me pareció haber visto un lindo Pikachu..” fue lo único que se me ocurrió decirle. Con Julieta había hablado muy pocas palabras antes del evento, las suficientes como para darme cuenta que estaba hablando con una mujer de personalidad bastante particular (uno tiende a prejuzgar en estos casos). Lo que jamás imaginé es que con 30 años, tres trabajos y una comprimida agenda de horarios, Julieta se haría un espacio para confeccionar un
ziperall amarillo con orejitas, ojos, cola y manchas, que lucía con orgullo frente a una multitud que festejaba su idea.
“Estuve un mes para hacer cada uno, quería que quedaran per-fec-tos, que mostraran al personaje tal cual es. ¿Ya lo viste a Martín primis? ¡Está vestido de Totoro! Me llevaron un montón... ¡Pero mirá cómo gusta!” La expresión de su cara me recordó a las tardes que ambas pasábamos mirando las Sailor Moon embobadas frente a la tele en compañía de chocolatada, masitas y silencio. Nunca fuimos confidentes, pero no hizo falta serlo para que nos una un fuerte lazo, que aún me duele que el tiempo y varias circunstancias hayan desgastado.
Melodrama aparte, Juli y Martín son dos grosos en materia de animé. Ella es dueña de Blushed Merchandising, uno de los tradicionales locales que están presentes en el evento. Es diseñadora gráfica e incluye muchas producciones propias en los goodies que vende. Su novio Martín también tiene un local auspiciante donde vende cómics, posters, figuras y dvd’s que se llama Invasión Comics. Además, es organizador de la fiesta Sugoi, otro de los hits rosarinos de la cultura Otaku. Ambos llevan más de 10 años envueltos en este mundo fantasioso, que cada vez se contamina menos con la realidad.
- - “El fin de la RA es que uno se involucre con el animé, y te incentiva con premios en los concursos y sorteos. Es para tu primera fase Otaku, donde necesitás reconocer a los otros y hacerte nuevos amigos, porque acá nos conocemos todos y si hay alguien nuevo lo aceptamos. Te querés comprar todo, comés comida japonesa con carita de susto y tenés miedo que te caiga mal. Está mal visto que no sepas nada de animé si venís acá, pero tampoco te vamos a comer por no hacerlo. Es un día para ser niños, porque si sos nuevo estás conociendo otro mundo diferente y, si ya venís hace rato, venís a jugar” me contaba Juli, mientras vigilaba a los clientes.
Otra vez Totoro apareció en escena. A partir de ese día me va a costar volver a decirle Martín.
Totoro, Totoro vive en el bosque desde hace mucho tiempo atrás.. Totoro, Totoro.. Sólo puedes encontrarle cuando eres un niño aúúúún... Venía cantando el tema central del animé, con una pila de dvd’s entre las manos. Preguntó a Juli si quería que la ayude, ella le dijo que se quedara conmigo y me siga respondiendo las preguntas que tenía preparadas.
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- Y… Tanto la RA como la Sugoi son fiestas, pero ésta es más abierta. O sea, vos si ya hace tiempo que te venís reuniendo con animeros estás acostumbrado a que te vean cosplayando y querés llevar tu cosplay a todos los ámbitos de la vida digamos. Entonces tenés la Sugoi, que es como un ‘boliche Otaku’ para que entiendas. Pasamos K-pop, K-rock, J-pop y J-rock, que son pop y rock de Corea y Japón respectivamente. También proyectamos videos de artistas famosos de esos países, nuevos teasers y trailers.. Se pone bueno. Podrías venir a la próxima, es ahora a fines de Agosto. Pero tenés que venir disfrazada eh…
- Jaja, ni loca. No entiendo qué le ven de fantástico a los disfraces. Ni siquiera de chiquita me simpatizaron. Vos con 33 años explicame qué le ves de copado.
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- En primer lugar, que uno se esconde atrás del personaje. No por nada cosplay viene de costume (difraz) y play (jugar). El cosplay es un juego de rol, entonces vos dejás de ser vos mismo cuando estás cosplayando. Ese traje a vos te obliga a olvidarte de tus prejuicios, las cosas que te molestan, tus problemas… Y tenés la responsabilidad de encarnar la piel de alguien, y vivir como si fueras ese personaje. Y de golpe tuviste un día de mierda, te echaron del trabajo o te peleaste con tu novia, y a la tardecita tenés un evento. Mientras te vestís, vas repasando las líneas del personaje y te puedo asegurar que te olvidás de todo lo demás, y cuando volvés a tu casa los problemas siguen estando pero si los pudiste obviar por un rato, es que tan importantes no eran. El cosplay es una terapia, porque te hace ver eso.
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| ¿Terapia de pareja? |