domingo, 22 de julio de 2012

Mañana

Siete de la mañana. Damián desayuna en el séptimo piso de un edificio que parece caérsele encima. No durmió nada en toda la noche, los nervios previos al gran día y el llanto de su hijito que no quería parar, le jugaron una mala pasada. Hace casi diez meses que viene planificando con forzada precisión uno de los eventos de animé más grandes y conocidos del país: La RA FEST, que desde el año 2008 reúne a más de 1500 otakus, gals, kawaii gurls, cosplayers, crossplayers… Jóvenes –y no tan jóvenes- que comparten un modo de vida tan particular como una piedra de Rave.

Se lava la cara, se cepilla los dientes, campera polar para combatir el frío (con Rin Kagamine en la espalda) y parte hacia Central Córdoba. Allí lo esperan unas 20 personas, listas para empezar con la disposición de las banderas, armado de los stands y pruebas de sonido para la tarde. Un grabador RCA lo sigue a todos lados, y me da la impresión que de a rato interrumpe sus actividades.

-      -    “Nosotros venimos hace bastante en esto. Si bien el staff oficial varía cada año, unos llegan y otros vamos relegando actividades de animé por actividades de familia –traducido, nos ponemos mayocitos-, te digo que siempre los que le ponemos garra somos los mismos. Nos conocemos de toda una vida, la RA Fest es una excusa más para vernos las caras y que nos salgan canas verdes una vez al año.”

A la mente de Damián, contrario a su apreciación, pareciera que los años no le suman edad. A medida que iban llegando los expositores (11am) y desplegando toda la batería de productos sobre los stands, su mirada vagabunda se detenía en un que otro toy y, no dudaba en gritar de una punta a otra del playón frases del estilo: “EEEEEEEEHH MATUTEE, ¡¡ENCONTRASTE LAS DE YUNO!!”.

-       -   ¿Qué hay de infantil en todo esto? Mucho y poco. Mucho porque uno se vuelve loco con todas estas chucherías, es ver al personaje de tu cómic favorito cobrar vida, poder tocarlo, como sacarlo del papel y llevártelo a tu casa. Pero las historias de manga no son ‘infantiles’, el escritor de manga es como un artista que muestra el modo de ser de toda una cultura solamente en un tomo. Pero lo que es difícil de entender para quienes no están en esto, es que hay que leer entre líneas. Ahora cuando vuelvas a tu casa, probá a volver a ver una o dos series animé que veías cando eras chiquita y traelas a una situación actual, te vas a dar cuenta que se puede aplicar perfectamente. Por eso es que gusta tanto, a todas las edades.